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Mal de rabia El Brujo vino. El Brujo se presentó ante mí, Y me hurgó la mente. Descifró los glifos grabados en mi piel, leyó el caligrama de mi iris, conectó cada lunar con sus dedos hasta desplazarse a voluntad dentro de los pasillos de mi memoria. Y luego, sentí su carne. Succionó el almíbar…