Titanic

Me aburre el reduccionismo: me aburre fragmentar mi amor a su mínima expresión. Me aburre tener que cortar mi cara si le quiero enviar una foto sin ropa a alguien. Me aburre ser yo la que tema por la mala reputación si alguien ve mi cuerpo desnudo (y no el gusano que decidió rodar la foto sin consentimiento) Pero me aburre más la ligereza con la que procesamos las imágenes: cuerpo desnudo = objeto. Cuerpo desnudo = accesible. Cuerpo desnudo = tocable. Cuerpo desnudo = violable. Tanta evolución para ni mierda, el respeto se sigue ganando por la ropa. Me aburre el sexo mecánico-industrial. Me aburre el fingir que cuando me envían una foto no me fijo en los pliegues de la piel, en los lunares o en las cicatrices del hombre que decide compartir un fragmento de su cuerpo conmigo. Me aburre que piensen que lo estoy romantizando solo por ver al otro como un ser humano (así solo me lo esté follando) y no como un pedazo de carne. Me aburre fingir desinterés para que un tipo me busque (típico del ser humano solo querer lo que no puede poseer por capricho de abandono). Me aburre el juego del gato y el ratón porque nunca lo supe jugar. O más bien porque me gusta más ser gata y cazar que ser ratón esperando a ser comida. Me aburre que por querer ser franca al de expresar mis instintos, el tipo vea en mi la mujer más sucia del mundo y me pierda el respeto porque esconde el miedo al ver que puedo tener más ganas que él, lo cual está mal. O al menos eso nos han enseñado: la mujer no desea sino que se hace desear. Me aburren los perfiles con fotos de culos y frases insulsas. Si quieren mostrar el culo pues sean directos y ya, ¿no? (ah, pues tampoco es que se pueda para ser justos). Me aburre el porno. Me aburre la falta de intimidad. Me aburren las fotos vulgares. Me aburre el falso deseo exacerbado y burbujeante con fecha de vencimiento. Me aburre (y me enerva profundamente) ver cada vez más mujeres inteligentes que desaprovechan y pudren sus mentes prestándose como sirvientas sexuales con performances degradantes en los estudios webcam porque es lo que da plata: ahí sí que estamos valiendo verga, literal. Me aburre ver que perpetuamos el transaccionalismo eterno entre los sexos: la mujer necesita recibir dinero para ser sexual y el hombre ha de proveer los recursos para acceder a ese bien, como si lo fuera. Me aburre la visión cavernícola que tenemos de todo esto. Me aburre que comparen al pene que abre muchas piernas como una llave maestra, como si los hombres no tuviesen sentimientos también: el utilitarismo del falo. Me aburre la necesidad de los que pagan por sexo. El OnlyFans era el verdadero virus. Me aburre la gente que le ve un morbo pendejo a la foto de una vagina o de las tetas de una desconocida solo por ser partes del cuerpo que tienen que cargar con ese peso semiótico sin quererlo (porque casi ninguna mujer se excita solo con la foto de un pene, pero sí al ver la del pene que se ha ganado ese lugar para llegar a excitarla apenas con verlo… Ahhhh. Puta mecanización que no nos deja evolucionar para entender que el cerebro siempre fue el órgano sexual más importante). Me aburren los tipos que se ofenden cuando les compartes tu resultado del ELISA y se recabrean si les pides el examen. Me aburre que piensen que si uno se opera para ser infértil (vasectomía/ligadura) es para follar sin condón. Me aburren las mujeres que no exigen condón y los tipos que por creerse poco pensantes como muestra de falsa hombría lo meterían en una licuadora. Me aburre ver que hay gente a estas alturas a la que le parece tabú dar pecho a un bebé en lugares públicos. Me aburre el pensamiento tercermundista de la cultura latina al considerar el acto sexual como la cúspide de cualquier encuentro. Me aburre que ese paradigma haga miserables las relaciones entre las personas de todas las orientaciones. Me aburre la mentira que hemos de crear para idiotizar/idealizar al otro y obtenerlo fácil y rápido. Me aburre la adoración a lo fugaz. Me aburre ver mujeres ingenuas que se las hacen de libres y ultra feministas al mostrarse dispuestas al deseo masculino 24/7 ignorando sus propias necesidades y sin admitir que en el fondo necesitan microdosear validación masculina (ahh, malditos aliades y el sonsonete del yo perreo sola, cof cof). Me aburre y me emputan las mujeres que compiten por el amor de un hombre (if one of the sisters wants the dick more than I do, shall the dick be served for her). Me aburren los delirios infantiles de princesas adultas que necesitan ser salvadas o redimidas. Me aburre la imposición de que el hombre es dominante o no es hombre. Me aburre la religión que estableció estas formas de relacionamento arcaicas y obsoletas (ni siquiera me molesta Jesús, que andaba con la Magdalena, sino su club de fans). Me aburren quienes piensan que por acostarse con uno ya le sacan el certificado de propiedad, como la canción del culito de medallo y los papeles (suena chévere y todo pero con la letra de la canción me limpio el culo, jajaja). Me aburre el consumismo que niega que todas las personas tenemos energía masculina y femenina y que al tiempo, no existe una proporción ideal entre ellas. Me aburren las etiquetas y el tener que ser la noviecita de alguien para que los demás crean que estoy completa. Me aburre el cinismo de las que no se toman la pastilla anticonceptiva pensando que quedando embarazadas amarran a un hombre y me aburren las nuevas modas idiotas que siguen los hombres bot, como sacarse el condón sin que su pareja se de cuenta.

En fin, me aburren los machos alfa, me aburren las gasolineras bendecidas y aprovechadas. Me aburren las mujeres machistas y los hombres educados por ellas. Me aburre la gente que se vuelve mala en el amor después de una tusa no procesada y falta de psicólogo. Me aburren los tipos que no pueden recibir un no como respuesta y las mujeres que mendigan amor haciendo cosas que jamás harían solo para que un prospecto de huevón les pare bolas. Me aburre la gente a la que le atrae alguien solo porque tiene demasiado pendejos/as detrás. Me aburren las cosas que se pueden llegar a fingir o decir solo para que te quieran un poquito. A veces pienso que alguna vez todos hemos sido un poco de eso. En verdad que es difícil no dejarse contaminar por esa herida colectiva y su dolor que se propaga por cadenas de personas rotas. Para los que seguimos nadando entre un mar de cadáveres y escondiéndonos del amor, ¿hay alguien aquí con vida?

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